Israel se enfrentaba ayer una nueva ola de condenas internacionales por un bombardeo que, según las autoridades de Gaza, mató a 45 personas en un campo de desplazados en Rafah, gobernado por el movimiento palestino Hamas.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lamentó un "accidente trágico" y anunció que su gobierno estaba "investigando" lo sucedido.
La Casa Blanca se declaró "impactada" por las imágenes del bombardeo en Rafah, y pidió a Israel "tomar precauciones para proteger a los civiles".
El ataque se llevó a cabo en la noche del domingo en el marco de la ofensiva emprendida por Israel contra Hamas hace casi ocho meses, a raíz del mortífero ataque de comandos de Hamas en territorio israelí el 7 de octubre.
El Ministerio de Salud de Gaza, informó que "la masacre" en Rafah había dejado "45 muertos" y "249 heridos".
Según el Ejército israelí, el bombardeo tenía como objetivo a milicianos de Hamas y los aviones lograron golpear "una instalación" del grupo islamista, matando a dos altos cargos.
La ONU pidió a Israel llevar a cabo una investigación "exhaustiva y transparente" sobre el bombardeo.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, dijo en la red social X que "estas operaciones deben cesar" y el jefe de política exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, dijo estar "horrorizado" por la noticia.
La Secretaría de Relaciones Exteriores de Méxicocondenó el bombardeo israelí en Rafah, en la misma red social.
El Gobierno mexicano reiteró la importancia de cumplir con las normas del derecho internacional humanitario, llamó al cese el fuego, pidió ingreso de ayuda humanitaria y dar cumplimiento con las medidas dictadas por la CPI.
FUERON TESTIGOS
El bombardeo se produjo horas después de que Hamas disparara cohetes contra Tel Aviv y otras zonas de Israel.
"Vimos cuerpos carbonizados (...) También amputaciones, niños, mujeres y ancianos heridos", declaró Mohamed al Mughayyir, un empleado de Protección Civil.